Un poco de historia de la filatelia
Pues ahí va un poco de historia, para no ponérselo fácil a los manipuladores y vendedores de maledicencia:
La filatelia es la afición que consiste en el estudio y coleccionismo de los sellos que han tenido uso postal y de los sellos usados con otros motivos (sellos fiscales, telegráficos, para el pago del teléfono, etc.)
La filatelia es la actividad de coleccionismo más extendida del mundo con más de 50 millones de aficionados, de los que se estima que unos 400.000 viven en España.
Un nombre para una afición multitudinaria
En 1864 un coleccionista francés llamado G. Herpim, propuso en una de las primeras revistas dedicada a la filatelia Collectionneur de timbres poste, debatir el nombre con el que designar esta “nueva” afición, que hasta entonces se llamaba con nombres muy diversos: timbrofilia, sellografía, sellofilia, etc. Herpin defendió el término filatelia, que proviene de las palabras griegas philos, amigo o amante, y ateles, exento de gastos de porte por haber sido pagados previamente. Su propuesta tuvo éxito y rápidamente se generalizó en todo el mundo, traduciéndose a los distintos idiomas.
La Real Academia Española aceptó oficialmente el término filatelia en 1922 y desde entonces aparece en el diccionario de la lengua.
La persona que colecciona sellos se conoce como filatelista aunque hay quien les llama filatélicos.
Sellos y mucho más…
La filatelia es la afición a coleccionar sellos de correos, pero va mucho más allá y se extiende al coleccionismo de cartas, documentos y objetos relacionados con la historia del correo.
Y es que la historia viene de muy atrás… Se tiene conocimiento que en el Antiguo Egipto ya existía una inmensa red de mensajeros que realizaban largos recorridos a través del río Nilo. En el año 2200 a.C. un niño de 7 años llamado Pepi II tomó posesión del trono de los faraones. Muy pronto a iniciativa de sus consejeros organizó una expedición al interior del continente africano a fin de buscar oro e incienso y necesitó mantener el contacto con los expedicionarios. Sus mensajeros mantenían la comunicación entre la cancillería del joven monarca Pepi II y el responsable de la expedición. Tanto las órdenes del faraón como los hallazgos de los exploradores se escribían en cortezas de arbusto de papiro y se enviaban en las embarcaciones que subían y bajaban incesantemente por el río Nilo. Uno de los mensajes de Pepi II se conserva y hasta hoy está considerado como la carta más antigua del mundo.
En China, en la época de la dinastía Tchou (1255-1122 a.C.), existía un importante servicio de correos. Los mensajeros viajaban a uña de caballo por todo el imperio y descansaban en las llamadas casas de postas para recobrar fuerzas.
El Imperio Romano creó una formidable red de mensajeros que a través de las calzadas romanas transmitían las órdenes de Roma a todo el imperio e informaban puntualmente a los emperadores de las nuevas conquistas.
La historia siguió su curso y en la época de la Revolución Industrial, la actividad comercial y la necesidad de comunicación crecieron sin parar. Así aparecieron las primeras empresas de correos y con ellas nació el primer sello ¡Y la filatelia!
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